miércoles, 5 de junio de 2013

Alegremente.

Hoy alegremente escojo este día para contarles de mi pasado.

Yo no fui a la escuela de chica, hasta ahora de grande y me siento muy feliz, yo crecí en la ignorancia por que no tuve escuela de niña, y con los deseos de aprender, hasta ahora tengo un maestro y lo quiero mucho.

Pero quiero y deseo que los jóvenes de esta generación no crezcan como nosotros, que sepan defenderse y defender sus derechos, y que se cuiden de la delincuencia y de los peligros que hay ahora.

Le deseo suerte a la nueva generación y que Dios me los bendiga en su futura vida, que sean gente de bien, que den la mano a los demás cuando sea necesario.

                                                                                                                                                                                                                               Juanita
                                                                                                                                                             

lunes, 3 de junio de 2013

¡No me gusta esto, no esta bien!

No me gusta que los constructores de casas fraccionen lugares que son áreas verdes, como en el caso de las Quintas Carolinas. Ese lugar era una área muy extensa de arboles, o sea, una calzada a donde íbamos a pasear o hacer días de campo, se respiraba aire fresco, sin contaminación, en una palabra, era un gran pulmón.

También el río Sacramento lo destruyeron extrayéndole todo el material, como lo es la arena, la tierra, el cascajo, eso lo hacen los que tienen maquinaria y lo hacen para venderlo a grandes constructoras, y eso,eso no se vale, no esta bien.
                                            
                                                                               Anónimo
 
Para los que conocimos las Quintas Carolinas nos es fácil comprender a quien escribió estas lineas, esta mujer nos recuerda aquel rincón ya desaparecido, ese paradisiaco lugar donde muchos paseamos, donde fuimos a disfrutar de su paseo arbolado, donde nos relajamos contemplando la majestuosidad no solo de la edificación, sino del paisaje.

Para todos aquellos que deseen conocer este lugar como era hace algunos años, les recomiendo ver la película El Principio (México, 1972) de Gonzalo Martínez Ortega. Ahí podrán ver lo que estas lineas describen.

¡Me gustaría!

Me gustaría que no hubiera tanta delincuencia, que los jóvenes les dieran el asiento a los mayores, que los jóvenes nos respetaran.

Y que no hubiera tanta pobreza, que los humanos fuéramos más amables.

Me gustaría que el planeta no estuviera tan deteriorado, para que las estaciones del año fueran como antes.

Que nuestros gobernantes se preocuparan más por nuestro país.

Gracias a Dios y al gobierno que mis hijos pudieron estudiar.

¿A quién no le ayudaron alguna vez?

¿A quién no le ayudaron alguna vez?

Sin importar que fuera de mañana o de tarde, o si era fin de semana, sin importar las múltiples ocupaciones que toda buena abuela tiene, siempre, pero indudablemente siempre, nuestras abuelas se ponían a ayudarnos con las tareas, y que decir de las tablas de multiplicar, o de la gramática, con las manualidades propias de la primaria o el kinder.

Recuerdo todos los momentos que pasamos mi abuelita y yo repasando las tablas de multiplicar, o las llamadas de atención que por estar distraído en esos momentos me llego a dar, la dedicación que tenía siempre para que yo aprendiera, la paciencia que me tenia y sobre todo el amor, recuerdo cuando me decía - Estudia, no desperdicies la oportunidad que tienes, si quieres ser alguien en la vida estudia-, pues esos recuerdos son los que mas atesoro, los que quisiera poder volver a vivir, pues son grandes lecciones de vida para mí.

domingo, 2 de junio de 2013

Mi historia.

Nací en Lajas de arriba, Municipio de General Trías, me crié en San Miguel de los Anchondo y en otro lado. Cuando tenia 7 años me caí en el brazo del mar en Chicago, por qué en ese tiempo vivía allá con mis padres.

Mi madre se iba a aliviar de una niña, entonces yo les tenía  miedo a las enfermeras que le habían llevado a la casa. A mí mamá no le gustaban las clínicas, como yo les tenía mucho miedo, papá decidió llevarme al parque y allí había un paso de mar. Yo andaba de vaga con cuatro amiguitos que subieron con nosotros, pero corrieron a avisarle a papá que se quedó dormido en el zacate, pero luego me sacaron los buzos que cuidan allá, le cobraron a papá la cantidad de 99.00 dolares.

Después regresamos al rancho cuando yo tenia 14 años. Trabajaba en una labor que papá compró de 80 X 80 yo la lidiaba y la dejaba puesta y yo la regaba, y daba chile, tomate y de todo, también me daba mis escapadas para andar haciendo vagancias con mis amigas, agarrábamos un burro para pasar el río y yo colgada de la cola del burro pasaba el río para cortar membrillos de las labores.

También cuando eran las siembras agarraba el tractor y subía el llano y a caballo cuando el tractor no podía echarlo a andar.

Mi papá tuvo un accidente cuando tenía 47 años y a mi me agarro la tristeza, en 1958 el se murió  y de nervios yo me case, yo tenia 17 años y mi mamá no me dejaba ir a los bailes y decidí casarme a los 4 meses de haberse muerto mi papá, El se mató en Roswell. Mamá duro hasta los 83 años pero gracias a Dios he sido muy feliz.

Tengo 54 años de casada, tengo 8 hijos y 22 nietos y 15 bisnietos y gracias a Dios todavía estoy aquí divirtiéndome en este salón y conviviendo con mis amigas y le doy gracias a Dios y a Beba.

                                                                        Anónima

Otra historia de una de mis alumnas, una historia cortita, pero que dice mucho sobre una gran mujer y una gran persona, un adulto mayor hermoso, gracias por este relato y su confianza para poderlo subir a esta su página.

(La imagen no corresponde a la autora de este relato)
Agradezco a Laurita por sus aportaciones, no cabe duda, la calidad moral de esta mujer es grandiosa, gracias Amiga.

Soy Sofía

Mi niñez fue triste, por que dependía de una familia de escasos recursos, me acuerdo que vivíamos en un ranchito de dos viviendas y teníamos que ir a la escuela a otro ranchito donde ya había poco más de vecinos, entrabamos a las 9:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde.

Éramos tan pobres que íbamos casi descalzos, de un lápiz, mi mamá lo cortaba para darnos la mitad a cada uno, y eramos cuatro los que íbamos a la escuela, llegábamos en la tarde y ya mi mamá nos esperaba con una olla de atole y tortillas que ella hacia en el metate, y ya que cenábamos nos llevaban a traer el agua que nos quedaba retirado, subíamos un kilómetro con los botes de agua con una palanca al hombro; y los fines de semana nos levaba mi papá a quitarle la yerba al frijol.

Entonces casi no jugábamos, y cuando nos daban chanza de jugar nos íbamos debajo de los arboles, decíamos, vamos a jugar a las comadritas, no teníamos los juguetes que hoy hay, yo arreglaba olotes del maíz, a esos les enredaba pedacitos de tela para ponerles ropa, yo le hacia a mi hermano canicas de plásticos que nos hallábamos en los basureros, lo derretía en una cajilla, arrimábamos un bote de agua fría para luego meter las manos, por que bien que nos quemábamos.

Y me acuerdo que le llegaba visita a mi mamá, si llegábamos a estar adentro, con una seña que mi mamá nos hacia nos salíamos a jugar, ya no entrabamos hasta que quedaba ya sola mi mamá, nunca sabíamos de lo que platicaban, no nos daban chanza de escuchar nada, nomas puro trabajo, por que antes de muy chicos nos enseñaban a trabajar en todo.

Bueno, creo que con esto esta bien, por que es muy larga mi historia, pero gracias a mi Dios aquí estamos para contar un poco de lo que fuimos.

Gracias a Dios me toco ser madre de ocho hijos y soy feliz, me gusta convivir, me encantan las pachangas, me gusta bailar, reír, bromear bendito Dios.

Esta historia me la relato una bella mujer que es mi alumna, alegre, vivaz, tierna, una gran persona, respetuosa y respetable, agradezco su confianza y el que me permitiera contar aquí una parte de su vida.

(La imagen no corresponde a Sofía)