domingo, 2 de junio de 2013

Mi historia.

Nací en Lajas de arriba, Municipio de General Trías, me crié en San Miguel de los Anchondo y en otro lado. Cuando tenia 7 años me caí en el brazo del mar en Chicago, por qué en ese tiempo vivía allá con mis padres.

Mi madre se iba a aliviar de una niña, entonces yo les tenía  miedo a las enfermeras que le habían llevado a la casa. A mí mamá no le gustaban las clínicas, como yo les tenía mucho miedo, papá decidió llevarme al parque y allí había un paso de mar. Yo andaba de vaga con cuatro amiguitos que subieron con nosotros, pero corrieron a avisarle a papá que se quedó dormido en el zacate, pero luego me sacaron los buzos que cuidan allá, le cobraron a papá la cantidad de 99.00 dolares.

Después regresamos al rancho cuando yo tenia 14 años. Trabajaba en una labor que papá compró de 80 X 80 yo la lidiaba y la dejaba puesta y yo la regaba, y daba chile, tomate y de todo, también me daba mis escapadas para andar haciendo vagancias con mis amigas, agarrábamos un burro para pasar el río y yo colgada de la cola del burro pasaba el río para cortar membrillos de las labores.

También cuando eran las siembras agarraba el tractor y subía el llano y a caballo cuando el tractor no podía echarlo a andar.

Mi papá tuvo un accidente cuando tenía 47 años y a mi me agarro la tristeza, en 1958 el se murió  y de nervios yo me case, yo tenia 17 años y mi mamá no me dejaba ir a los bailes y decidí casarme a los 4 meses de haberse muerto mi papá, El se mató en Roswell. Mamá duro hasta los 83 años pero gracias a Dios he sido muy feliz.

Tengo 54 años de casada, tengo 8 hijos y 22 nietos y 15 bisnietos y gracias a Dios todavía estoy aquí divirtiéndome en este salón y conviviendo con mis amigas y le doy gracias a Dios y a Beba.

                                                                        Anónima

Otra historia de una de mis alumnas, una historia cortita, pero que dice mucho sobre una gran mujer y una gran persona, un adulto mayor hermoso, gracias por este relato y su confianza para poderlo subir a esta su página.

(La imagen no corresponde a la autora de este relato)
Agradezco a Laurita por sus aportaciones, no cabe duda, la calidad moral de esta mujer es grandiosa, gracias Amiga.

Soy Sofía

Mi niñez fue triste, por que dependía de una familia de escasos recursos, me acuerdo que vivíamos en un ranchito de dos viviendas y teníamos que ir a la escuela a otro ranchito donde ya había poco más de vecinos, entrabamos a las 9:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde.

Éramos tan pobres que íbamos casi descalzos, de un lápiz, mi mamá lo cortaba para darnos la mitad a cada uno, y eramos cuatro los que íbamos a la escuela, llegábamos en la tarde y ya mi mamá nos esperaba con una olla de atole y tortillas que ella hacia en el metate, y ya que cenábamos nos llevaban a traer el agua que nos quedaba retirado, subíamos un kilómetro con los botes de agua con una palanca al hombro; y los fines de semana nos levaba mi papá a quitarle la yerba al frijol.

Entonces casi no jugábamos, y cuando nos daban chanza de jugar nos íbamos debajo de los arboles, decíamos, vamos a jugar a las comadritas, no teníamos los juguetes que hoy hay, yo arreglaba olotes del maíz, a esos les enredaba pedacitos de tela para ponerles ropa, yo le hacia a mi hermano canicas de plásticos que nos hallábamos en los basureros, lo derretía en una cajilla, arrimábamos un bote de agua fría para luego meter las manos, por que bien que nos quemábamos.

Y me acuerdo que le llegaba visita a mi mamá, si llegábamos a estar adentro, con una seña que mi mamá nos hacia nos salíamos a jugar, ya no entrabamos hasta que quedaba ya sola mi mamá, nunca sabíamos de lo que platicaban, no nos daban chanza de escuchar nada, nomas puro trabajo, por que antes de muy chicos nos enseñaban a trabajar en todo.

Bueno, creo que con esto esta bien, por que es muy larga mi historia, pero gracias a mi Dios aquí estamos para contar un poco de lo que fuimos.

Gracias a Dios me toco ser madre de ocho hijos y soy feliz, me gusta convivir, me encantan las pachangas, me gusta bailar, reír, bromear bendito Dios.

Esta historia me la relato una bella mujer que es mi alumna, alegre, vivaz, tierna, una gran persona, respetuosa y respetable, agradezco su confianza y el que me permitiera contar aquí una parte de su vida.

(La imagen no corresponde a Sofía)

viernes, 31 de mayo de 2013

Oración por los abuelos


El abuelo, el eterno guía

No cabe duda que los abuelos son guías y compañeros maravillosos, eternos cómplices, super héroes, cuenta cuentos, narradores incansables de historias y anécdotas, incansables compañeros de juego, dispuestos a consentir cualquier deseo, que no hacen por los nietos.

No importa el cansancio, la edad, enfermedad o problema alguno, lo importante es ese pequeño ser llamado nieto, siempre nos llevan de su mano, y cualquier cosa nos la convierten en juego, mas cuando el camino es largo y ya sea que vayamos a pie o en coche, siempre tienen algo que decirnos, algo que nos haga voltear y nos llame la atención, y de ahí vienen los recuerdos, esos clásicos, "cuando yo era chico (a)"..., o, "de chicos esto era lo que hacíamos".

Las palabras de aliento mas bellas y los mejores consejos los  escuche de mis abuelos (Q. E. P. D.), y siempre fueron las adecuadas, no importo la situación o el problema, siempre fueron las correctas, las acertadas. Y es que ellos saben consolarnos, tomar nuestras manos y dulcemente acariciarlas, así como brindarnos su hombro o su regazo para que lloremos larga y tendidamente; son en pocas palabras las mejores curitas para el alma y para el corazón.

Pasan los años y ellos siguen allí al pendiente, con la misma fortaleza y empeño de siempre, siempre dispuestos, siempre dulces, siempre tiernos, no abandonan su puesto por ningún motivo y jamas lo harán, permanecerán fuertes y decididos, valientes y heroicos, estoicos ante las vicisitudes y situaciones graves, llenos de esa determinación que los caracteriza y los hace seres superiores a los demás.  

Tuve la bendición de tener a mi lado a los mejores abuelos, de que me llevaran de la mano por los caminos de la vida ( y que decir de mis padres, ambos excelentes y grandiosos), que me inculcaron valores y me sembraron la semilla del respeto hacia los demás, de la igualdad, de la humildad, de dar la mano franca a todo aquel que la necesite, el ser servicial, mas no servil, el brindar mi mejor esfuerzo y ser responsable en todas mis acciones, de ser honesto y trabajador, esto y mucho mas me enseñaron y eso lo atesoro y lo guardo muy dentro de mi corazón, y solo espero poder trasmitirlo a mis hijos y en un futuro a mis nietos.

Por eso ellos son los guías eternos y los compañeros perfectos, hoy que no los tengo a mi lado los extraño y los sigo amando, si tú los tienes, disfrútalos y aprécialos al máximo, no los dejes en el olvido y los hieras con tu desdén.


martes, 28 de mayo de 2013

Pensamientos de una madre

Amor, Valores, Respeto...¿Donde quedaron?

En mis tiempos los había, soy una persona adulta mayor y con tristeza veo los tiempos, que según mis hijos son los de ahora.

A mis hijos los eduqué, según yo en aquellos tiempos eran obedientes, trabajadores, respetuosos, en la edad hasta los 25 años me demostraban su amor. Pero llegaron a casarse y todo cambió, se les acabo todo lo que les inculque. Se acercan a Dios muy poco, ya no puedo llamarles la atención para nada.

Quien pudiera decirme ¿que hice de mis hijos?, o ¿que paso con mi hijos?

Fuí cariñosa, les dí y les doy todo mi amor, fui estricta, estuve al pendiente de ellos hasta que se alejaron. 

¿Que podemos hacer con estos tiempos de hoy?, pues es muy triste vivir así, ahorita que todavía les ayudamos nos tratan así, ¿que nos espera?

Dios los bendiga

                                                                               Anónima


lunes, 27 de mayo de 2013

Escuchemos, estemos atentos, ¡Pues tienen mucho que decir!

Hoy he escuchado las platicas de mis alumnos, (bueno, aunque en realidad el alumno soy yo ahí), y encuentro tantas cosas que son de provecho para mi vida, recuerdos que ellos tienen y se materializan en mi mente, que me forjan una idea y perspectiva nueva, que me hacen apreciar su valor y sus conceptos grandemente, que me hacen pensar cuan capaces son, cuan grandes, cuan dignos de admiración y respeto.

Sus voces apenas las oímos hoy, son casi imperceptibles, aunque mas bien, nos negamos a escucharlos, pretendemos que no existen, nos enfada su pensar, su sentir, el echo de que quieran decirnos algo, pero lo mas triste, es que, aun cuando ellos están siempre dispuestos a prestarnos oídos y a darnos una palabra de aliento, nosotros seguimos en la cerrazón y en la sin razón, tenemos un corazón duro y no nos permitimos dejarlos entrar y ser parte de nuestras vidas.

Para mi estos meses conviviendo con ellos, han sido como ir a una prestigiosa universidad o a un colegio de renombre, pues han sido tantas las experiencias, las historias y las lecciones de vida que he escuchado, que he recopilado dentro de mi mente y he guardado dentro de mi corazón, y que finalmente han dejado una huella y una enseñanza imborrable. Son muchas las imágenes que se proyectan en mi cabeza, cual si fuera una película, una de esas magnas producciones cinematograficas que nos dejan sin palabras, y que me llevan a imaginarme todo lo que me cuentan, lo veo tan claramente que pareciera que estoy ahí. 

Los recuerdos de sus padres, de su niñez, de sus juegos y de las travesuras, de los regaños, de la pobreza en que vivieron, de aquel primer trabajo que tuvieron que desempeñar para apoyar a la familia, del cuidado que a sus hermanos dieron, (ya que mamá trabajaba en casa ajena para mantenerlos), y que ellos gustosos aceptaron la tarea para darle a esa santa mujer su apoyo, el sentirse hombres al aportar al gasto de la casa, o mujeres de bien por cuidar a los mas chicos de la familia, memorias que hoy les llenan de lagrimas los ojos, lagrimas de satisfacción y de orgullo.

Aquellos regaños que aceptaron sin chistar, sin decir nada, agachando la cabeza en señal de respeto y reconociendo la autoridad de mamá y papá, y que hoy levantando la mirada al cielo dicen: " Jefecitos los recuerdo con amor y respeto", el ver esas demostraciones de humildad me llevan a reflexionar y finalmente a comprender cuan importante fue  la educación que sus padres les brindaron, no importando la dureza, solo el amor por el cual se les dio.

Hoy hablan de lo mucho que ha cambiado todo, de lo que se ha perdido hoy el respeto y las buenas costumbres, se entristecen de ver este mundo lleno de violencia, de corazones duros, de insensibilidad y de esa actitud soberbia de algunos jóvenes, quienes los retan e incluso los ofenden, a los cuales no les importa el pronunciar palabras vulgares frente a ellos e incluso insultarlos, pero como ayudarlos, como guiarlos si no se dejan.

Pero algo muy cierto, que no se puede negar, es que ellos están siempre dispuestos para ayudarnos, para brindarnos una sonrisa cálida y amable, a darnos un consejo y tomarnos de la mano para guiarnos, y sobre todo, para contarnos esas maravillosas historias de su vida, llenas de enseñanzas y experiencias, las cuales nos hacen imaginarnos a detalle una vida y época pasada, pero que no esta muy lejana, pues los tenemos a ellos para vivirla diariamente.

Espero sus comentarios amigos y les deseo lo mejor.